reflexiones
Si los domingos son el dìa más triste de la semana, ni hablar de los lunes. Aunque nada puede ser peor que un domingo de maratòn de pelìculas y chocolate cuando se está triste (y solo). Entonces empezar el lunes no parece ser tan malo. Aunque nos esperen las responsabilidades de la semana, lo bueno de eso es que manteniendo la cabeza ocupada nos olvidamos de nuestras miserias aunque sea por un rato.
Me dà cuenta que los estados de ánimo son solo una cuestión de actitud, y que la tristeza del alma la puedo esquivar disfrazando la soledad de semi satisfacciòn con pequeñas cosas.
No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo soporte, ya vendrán tiempos mejores...
